Al que no le espanten tan «góticas» portadas, ni tema los libros grávidos y voluminosos, podrá encontrar en esta propuesta de Valdemar, El principe Alberico y la dama Serpiente, una extensa selección de relatos de la escritora británica Vernon Lee (seudónimo de Violet Paget, 1856-1935), la más completa hasta la fecha reunida en castellano, traducidos por Marta Lila Murillo y Agustín Temes para el último número de la colección «Gótica» de Valdemar. La edición viene acompañada de una introducción -breve, pero muy densa y bien documentada- a la vida y obra de la escritora, con un análisis individualizado de cada uno de los textos traducidos.
Vernon Lee es una de las representantes más conspicuas del relato fantástico en lengua inglesa, primorosamente escrito y abrumadoramente bien documentado en su ambientación histórica y artística, con un tenue toque perverso muy característico, que incluye mujeres maléficas, divinidades paganas que se resisten a ser olvidadas, objetos del pasado cargados de malevolencia, fantasmas aficionados a la música… La mayoría de los relatos transcurren en Italia -la escritora residió en Florencia durante la mayor parte de su vida madura-, aunque también encontraremos algunos escenarios suizos, franceses, ingleses, o incluso españoles. Aunque Vernon Lee dedicó muchas horas a los estudios históricos y estéticos, incluida la musicología (su huella es palpable en relatos como «La voz maligna«, o «La aventura de Winthrop«), sus numerosas publicaciones «serias» han caído en la inoperancia, alcanzando la notoriedad póstuma gracias a sus relatos breves de ficción; no exentos, por otra parte, de una considerable carga erudita. La colección que nos propone Valdemar se abre con «La Virgen de los Siete Puñales«, una fantasía esperpéntica -no muy convincente por exagerada-, ambientada en la España de los Austrias, trufada de magos e inquisidores. El relato tiene como protagonista a don Juan Guzmán del Pulgar, un calco distorsionado del Tenorio, tan bellaco pecador como fanático de la Virgen granadina que da título al relato. El tono no es, ni lejanamente, el del poema «Dolores» de Swinburne, pero testimonia esa morbosidad que despertó en algunos artistas «decadentes» no católicos la figura de la Dolorosa. En «Dionea» se retoma el tono habitual de la autora, serio pero no carente de una suave ironía: un eco del maravilloso librito de Heine, Los dioses en el exilio. Una inquietante niña náufraga, con el sospechoso nombre de Dionea (Dione es la madre de Afrodita en la mitología), es recogida para ser educada de beneficencia en un convento de monjas italianas… La perturbación que provoca esta femme fatale de raza está asegurada. Un crescendo de horrores atemperado por la cualidad del sentimiento que los inspira (y los bellos paisajes mediterráneos descritos por el narrador). «Marsias en Flandes» guarda un estrecho parentesco con el relato anterior, aunque con menos encanto y ambientado en Francia (en el antiguo Condado de Flandes): no siempre es posible cristianizar las reliquias del paganismo. «La Muñeca» y «Amour Dure» son dos de los más conocidos y logrados relatos de la autora: la dolorosa pervivencia del pasado, que es preciso exorcizar; y la fatal posesión que una aristócrata del siglo XVI, Medea da Carpi, ejerce sobre un joven erudito polaco seducido por su mortífero encanto. «San Eudemón y el Naranjo» es uno de los tres relatos inéditos presentados por Valdemar en esta edición (junto con «La Dama y la Muerte» y «El Papa Jacinto«): una estatua de Venus que sale a la luz y un anillo de compromiso reacio a ser devuelto tejen esta amable parábola de santidad, quizás un homenaje a la «Venus de Ille» de Mérimée. «El príncipe Alberico y la dama Serpiente» es un texto artísticamente trabajado, testimonio, en cada una de sus líneas, de las inquietudes históricas, estéticas y anticuarias de la autora. ¡Qué magnífica descripción la del tapiz con Oriana y el caballero! Los paisajes mediterráneos, cargados de flores, ruinas y vistas marinas son también su especialidad, y aparecen con generosidad en el relato. Los amores de un príncipe con una serpiente, la dama Oriana, que alberga celosamente en una jaula, a la espera de esa hora feliz en que recupera su figura humana. Lo bueno si breve… «La leyenda de madame Krasinska«, o los peligros de tomarse con ligereza las miserias ajenas. Cierra esta antología «Oke de Okehurst, o Un fantasma enamorado«, una ambigua nouvelle con un estilo cercano al de Henry James en sus relatos de fantasmas.
Quien, una vez terminado el libro de Valdemar, todavía quiera leer algún relato más, podrá acudir a la antología de Vernon Lee publicada por Reino de Redonda (Amor dure y otros relatos, 2007), que incluía el titulado «Sor Benvenuta y el niño Jesús. Una leyenda del siglo XVIII«. Con mayor esfuerzo podrá también leer, en la ya agotada selección de Ediciones de Blanco Satén (La virgen de los siete puñales, 1992) , el relato breve «El arca nupcial«. Finalmente, la exquisita edición de Atalanta (La voz maligna, 2006) incluía un detallado e interesantísimo perfil biográfico de Vernon Lee, «La voz del pasado», escrito por Menchu Gutiérrez, imprescindible para quien desee ahondar en la particular personalidad artística y humana de la escritora.
Ediciones de Blanco Satén publicó en 1992 (en su colección «Biblioteca de la Casa Usher») una interesante selección de relatos de Vernon Lee, traducidos por Mirian Rovira, que incluía: El príncipe Alberic y la Mujer Serpiente, El arca nupcial, Amour Dure, La voz endemoniada, La leyenda de Madame Krasinska, y La Virgen de los Siete Puñales.
(La portada era, desde luego, bastante terrorífica)
Reseña de Manuel Fernández Labrada

Aunque poco conocido en España, Heimito von Doderer (1896-1966) es considerado por la crítica como uno de los escritores austríacos más importantes del siglo XX, o al menos de su segunda mitad. La editorial Destino publicó en 1981 Las escaleras de Strudlhof (1951), un texto de gran interés, recientemente reeditado en Debolsillo (2013). En los últimos años Acantilado ha sacado a la luz sus otras dos grandes novelas, Los demonios (1956) y Un asesinato que todos cometemos (1938), a las que ahora vienen a sumarse estos Relatos breves y microrrelatos (traducidos por Roberto Bravo de la Varga): un auténtico muestrario de los temas y maneras del escritor, una apreciable fuente de placer para el lector que se embarque en sus páginas.
Quien sólo conozca y aprecie a Rosalía de Castro (1837-1885) por su obra lírica, se quedará gratamente sorprendido cuando lea este extraordinario relato en prosa, Ruinas (El Museo Universal, febrero-marzo, 1866), que, junto con La hija del mar, Flavio, El caballero de las botas azules y El primer loco, constituye la principal aportación de la poetisa gallega a la narrativa romántica española. Ya se sabe que la mayoría de los clásicos goza de sesudas ediciones, bien surtidas de prólogos y anotaciones, libros que no siempre llegan con facilidad a los lectores. El acierto de la editorial Eneida al presentar este relato en su colección Confabulaciones radica precisamente en esto: en rescatarlo de ese purgatorio que supone en ocasiones la edición para especialistas, y restituirlo a la literatura viva, aquella que no necesita para emocionarnos de otra apoyatura que su texto desnudo. En realidad, los verdaderos clásicos son los que menos explicación necesitarían, si es verdad que se mantienen vivos. Sobra decir que el texto de Ruinas está disponible en otras múltiples ediciones, digitales o no, incluida la del vetusto volumen de sus Obras Completas en Aguilar.
Esta amena novela, Doctor Graesler, médico de balneario (Doktor Gräsler, Badearzt; 1917), viene a sumarse a la ya extensa lista de títulos de Arthur Schnitzler (1862-1931) publicados durante estos últimos años en nuestro país (singularmente por Acantilado). Con Doctor Graesler, la editorial Marbot nos ofrece una novelle inédita hasta la fecha en castellano, de notable interés, traducida por María Esperanza Romero, que no defraudará a los seguidores del escritor vienés. Una vez más apreciaremos la maestría del autor en el desarrollo de tramas absorbentes e imprevisibles; así como el agudo análisis psicológico de sus personajes, centrado particularmente en su componente sexual, un aspecto esencial y omnipresente en toda su narrativa, y al que debe, en gran medida, su éxito popular.
Para mí ha sido una gran satisfacción encontrarme en la librería, sin previo aviso, con esta Lamia de Keats (1795-1821), perdida en los estantes de la sección de poesía. Si la hubiera visto anunciada antes en internet, no hubiera tenido tanta gracia. La materialización de un deseo. Hace unos años la editorial Reino de Cordelia inició su coleccion de poesía con La víspera de Santa Inés, esa encantadora balada de Keats que narra los amores de Madeline y Porphyro. Ahora, alcanzado su número decimotercero, la colección «Los versos de Cordelia» vuelve a regalarnos con uno de los poemas más bellos del británico, Lamia (Lamia, Isabella, The Eve of St. Agnes and Other Poems, 1822), que hasta ahora sólo podíamos leer y releer traducido en el segundo volumen de la edición de Libros Río Nuevo. La exquisita versión de Luis Alberto de Cuenca y José Fernández Bueno (en alejandrinos y endecasílabos blancos) viene acompañada del texto original en lengua inglesa, así como de las atractivas ilustraciones, ya centenarias, de Will H. Low. Un breve prólogo, preparado por los traductores, traza las deudas del poema con la tradición clásica y moderna, e indaga en el significado de la obra. ¿Para cuándo la Christabel de Coleridge?
No obstante su limitado éxito literario en vida, Robert Walser (1878-1956) es considerado hoy en día como una de las figuras más interesantes y atractivas de la literatura en lengua alemana del siglo XX. Fue autor de una extensa obra, en gran parte dispersa en pequeñas publicaciones, en la que emergen novelas tan valoradas como Jakob von Gunten, Los hermanos Tanner, o El ayudante. Nacido en Biel (Suiza), Walser llevó una vida modesta, algo vagabunda, repartida entre Suiza y Alemania, desempeñando pequeños empleos (criado, oficinista o secretario) que le permitían entregarse a la creación literaria, tarea en la que alcanzó un cierto reconocimiento. Los últimos años de Walser (1929-1956) transcurrieron en clínicas psiquiátricas suizas. Su locura fue una afección pacífica, lúcida, casi tan prolongada como la de Hölderlin (aunque no tan creativa, pues desde 1933 Walser ya no escribe). Como testimonio de esos años oscuros tenemos un extraordinario y entrañable libro: Paseos con Robert Walser (Siruela), escrito por su editor y amigo, Carl Seelig, que lo visitó numerosas veces y fotografió en el transcurso de sus compartidas excursiones campestres. Su muerte sobre la nieve, en los alrededores del sanatorio mental de Herisau, el 25 de diciembre de 1956, configura una de las imágenes más patéticas del desamparo humano, especialmente doloroso cuando toca a un artista de la fibra de Robert Walser.
Jean Paul (Johann Paul Friedrich Richter, 1763-1825) es uno de los escritores alemanes más originales, exquisitos y apreciados del periodo prerromántico. Todavía obraban entonces en Alemania los principios de la Ilustración, presentes de manera singular en la compleja obra de nuestro autor, que difícilmente encajaríamos en los moldes más comunes del Romanticismo. Nacido en una familia muy modesta (su padre era maestro y organista), Jean Paul respira durante una gran parte de su vida el deprimido ambiente de los maestros y profesores de liceo de última categoría, que transmuta en textos tan luminosos y optimistas como los dos que nos ocupan: El viaje del rector Florian Fälbel (1790), y Vida del risueño maestrillo Maria Wutz en Auenthal (1793). Aunque Jean Paul alcanzó en vida gran fama como escritor, luego cayó en el olvido, y sólo a lo largo del siglo XX fue recuperando poco a poco su lugar. Todavía en 1921 señalaba Hermann Hesse que su obra había sido injustamente olvidada en Alemania. En España, su recuperación (o mejor dicho, su recepción) es de ayer mismo. Al igual que otras editoriales independientes, como Velecío, Gallo Nero, Cómplices, Sequitur o El olivo azul, Nórdicalibros pone su granito de arena apostando por este autor tan escasamente leído en nuestro país.
Debemos congratularnos de que la editorial Abada nos brinde la posibilidad de leer este admirable poema dramático de Lord Byron (1788-1824), Manfredo (1817), en una edición bilingüe tan exquisita y cuidada como la que nos ofrece Enrique López Castellón, que ha vertido el texto inglés en endecasílabos sueltos de gran finura y musicalidad. Una muy documentada introducción y un aparato de notas que figuran al final del volumen complementan su trabajo. Manfredo es una de las grandes figuras del Romanticismo, símbolo del descontento y la rebeldía, inspiradora de literatos, pintores y músicos; de manera singular: Schumann y Tchaikovski.

Al igual que otros muchos relatos breves de Stefan Zweig (1881-1942), Las hermanas (Die gleich-ungleichen Schwestern, 1937) es una pequeña obra maestra que se lee con fruición. Traducida por Berta Vias Mahou para Acantilado, el editor ha considerado oportuno añadirle el subtítulo de «conte drôlatique», aludiendo quizás a los Contes drôlatiques de Balzac, relatos licenciosos de espíritu rabelesiano en que cortesanas y religiosos protagonizan con frecuencia aventuras escandalosas. Es verdad que en el texto de Zweig también se entremezclan procazmente la santidad con el pecado, pero de una manera mucho más compleja. Más allá del evidente tono libertino de la trama, se propone una tesis moral, o al menos una reflexión sobre el carácter complejo y contradictorio del deseo humano, pues «ningún anhelo llena ni colma jamás el dilema masculino, que entre la carne y el espíritu añora siempre el eterno contrario». Este dilema no es, por supuesto, exclusivamente masculino, como dejará bien claro el desarrollo de la historia.
La excelente introducción de Anthony Stephens con que se abre este volumen de Pre-Textos (traducida por Mariano Peyrou) nos sitúa en la altura idónea para disfrutar de una perspectiva perfecta de los textos y poemas que figuran a continuación. Las cartas ya pudimos leerlas hace años en la rigurosa y anotada edición completa del Epistolario español ofrecida por Jaime Ferreiro Alemparte, en Espasa. Ahora podremos disfrutarlas una vez más en una reciente traducción (de Juan Andrés García Román y Manuel Arranz), y acompañadas de todos los poemas y textos escritos por Rilke durante su estancia rondeña, lo que enriquecerá enormemente nuestra lectura. Para mayor gozo, se acompaña esta atractiva edición con un escogido álbum fotográfico de la ciudad.





