Ritual / Cuentos tardíos, de Arthur Machen

Siempre resulta una buena noticia la publicación de un nuevo libro con relatos de Arthur Machen (1863-1947), uno de los grandes maestros ingleses de la literatura fantástica y de misterio, autor de textos tan leídos y reconocidos (tan «de culto», me atrevería a decir) como Los tres impostores (1895), «El gran dios Pan» (1894), «El pueblo blanco» (1899) o La colina de los sueños (1907). Si además el nuevo libro —desmintiendo la habitual rutina de muchos editores— recoge textos inéditos o de difícil acceso, el evento merece los honores de una celebración. Este es el caso de Ritual. Cuentos tardíos, una selección de trece relatos que Reino de Redonda pone a nuestro alcance en una bella y cuidada edición. El libro cuenta, además, con un oportuno prólogo del traductor, Antonio Iriarte, que nos presenta las claves necesarias para comprender el contexto de estos relatos tardíos, publicados entre 1925 y 1937, una etapa en la que Machen se vio obligado a ejercer, por razones de mera supervivencia, la profesión de periodista, tal como aparece testimoniado en muchos de los cuentos recogidos. Aunque quedaba ya lejos su mejor etapa creativa, anterior a la Primera Guerra Mundial, no faltan en esta recopilación algunos relatos realmente magistrales; y todos, incluso los más modestos, se leen con interés, no faltando en ninguno la huella de ese exquisito estilista de lo maravilloso que fue Arthur Machen.

«7B, Coney Court», primer relato del libro, es la historia de un fantasma que paga el alquiler a unos atónitos administradores de la propiedad (imposible no recordar el cuento de Henry James). La ironía está puesta en la pintura de los extraños inquilinos y sospechosos negocios que comparten el vestusto e intrincado inmueble, tan extravagantes e inasibles como el propio espectro. En el segundo cuento, «El don de lenguas», Machen retorna a su Gales natal, escenario de muchos de sus mejores relatos, con sus oscuros bosques y enigmáticas colinas preñadas de misterios. Como si de la propia 57262080Pitia se tratara, un modesto cura rural balbucea, en estado de trance, una misa en latín, lengua que desconoce. «El misterio de Islington» es un relato más elaborado, cargado de tintes misóginos y macabros, con abundantes referencias a la crónica periodística, testimonio de la experiencia de Machen por aquellos años. La historia principal viene precedida del rápido repaso de algunos casos criminales sensacionalistas, valorados irónicamente como si fueran obras literarias más o menos perfectas. También es llamativa la perspectiva adoptada por el narrador, que parece desdecirse al final de lo contado. En «Johnny Doble» (subtitulado «cuento infantil») se describe un caso de desdoblamiento o proyección astral, una curiosa manera de explicar los arranques imaginativos de un niño inteligente. Un relato menor, pero escrito con esa admirable habilidad de Machen para lograr que los pequeños detalles adquieran un protagonismo insinuante. «El cuarto acogedor» esconde una pequeña trampa, en la que el lector deberá dejarse caer para poder disfrutar de la historia. Junto con «El misterio de Islington», los dos únicos relatos sin elementos maravillosos. En «Despertar» (otro cuento presentado como «infantil»), la mirada creativa de un niño se manifiesta capaz de transfigurar una fea realidad, anunciando así su vocación de poeta. Un relato inspirado en una creencia folclórica celta: el peligroso sueño a la intemperie que nos pone en contacto con la «gente menuda» y del que despertamos trastornados. En «Abrir la puerta» retornamos al mundo de la crónica periodística narrada en primera persona, con sus noticias sensacionalistas y la indagación de casos misteriosos. Un erudito reverendo, Secretan Jones, es ahora el protagonista de la historia: una misteriosa desaparición en la estela del «Rip van Winkle» de Irving. «El camino 8b51191fb12cb384015097e54d77955e.jpgde Dover» es otro caso de desaparición, pero encuadrada esta vez en el transcurso de una expedición de cazafantasmas a una vieja granja supuestamente embrujada. La inexplicable desaparición de sir Halliday Stuart, un eminente anticuario que se suma en el último momento a la pernoctación, es solo el preludio a un misterio aún más indescifrable y turbador. «N» es uno de los relatos más elaborados y valorados de Machen, ya recogido en algunas antologías. Se inicia en ese locus amoenus por antonomasia de los relatos fantásticos: la reunión de amigos en torno a una chimenea, con una jarra de ponche en la mano y al resguardo de una ventosa noche invernal. La conversación, prendida en la evocación de las desaparecidas calles de un Londres ya fabuloso, alcanza su punto álgido con la indagación de un maravilloso jardín solo visto por algunos privilegiados. Quizás una poética y compleja recreación de la «doble vista», una creencia de origen celta detalladamente explicada por Robert Kirk en La comunidad secreta (1691). «La omega enaltecida» es otro magistral relato de tono crepuscular, protagonizado por un personaje solitario con poderes paranormales. Narrado por dos voces diferentes, solo el lector atento podrá atar cabos y poner algo de sentido en el aparente caos de voces misteriosas, trucos espiritistas y crímenes impunes que lo componen. Un texto bastante sobrecogedor, pero con deliciosos toques de humor en la presentación de la señorita Ladislaw, una médium menos fraudulenta de lo que parece. Aunque «Fuera del cuadro» está compuesto con una técnica similar a la del relato anterior —esto es, la exposición de diversas historias aparentemente inconexas—, quizás no sea tan perfecto en su resolución. Eso sí, descubriremos que el «síndome de Jekyll» no solo afecta a los médicos. En «Trueque» se recupera otra creencia folclórica celta, la del «niño cambiado» o changeling. El libro se cierra con «Ritual», un relato breve donde confluyen algunos de los motivos habituales de Machen: el horror ancestral de misteriosos ritos paganos, los niños como performers privilegiados de lo maravilloso, y ese Londres enigmático, laberíntico e impredecible —«la Bagdad de occidente»— del que ya nos hablaba Stevenson.

Reseña de Manuel Fernández Labrada

«Pero aparte de estos, existen ciertos sueños de otra categoría: extremadamente lúcidos hasta el momento mismo de despertar, y luego se da uno cuenta de que faltan las palabras para narrarlos. No es que tengan sentido o carezcan de él; quizás tengan una notación propia, pero… En fin, no se puede tocar a Euclides con el violín.» (traducción de Antonio Iriarte)

Acerca de Manuel Fernández Labrada

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4 respuestas a Ritual / Cuentos tardíos, de Arthur Machen

  1. Libros de Cíbola dijo:

    Gracias por tu reseña. Un libro adecuado para regalarse esta Navidad. Saludos.

  2. Squirrel Ardilla dijo:

    ¡Excelente reseña!

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